A Juana le faltan cosas

Sobre Juana a los 12 (Martín Shanly, 2013)

ENSAYOS

Andrea Salvatore

7/20/20202 min read

Martín Shanly elige presentar a Juana (Rosario Shanly), la protagonista de su ópera prima (Juana a los 12, 2013), a través de un intercambio de figuritas en el que no tiene nada para ofrecerle a su compañera, y se queda, por esto, sin nada para recibir. En el universo de Juana, de escuela bilingüe, retiros espirituales y maestros particulares, no hay carencias económicas pero sí afectivas. También hay desigualdad con sus pares y el resto de las personas con las que interactúa.

Juana es diferente porque le faltan cosas. Según la institución educativa a la que asiste le faltan conocimientos que debería tener a su edad: no sabe la tabla del seis, no tiene una ortografía correcta y es la única en el curso que desaprueba. Por recomendación de la directora, le realizan unos estudios para medir su capacidad intelectual. Uno de los análisis consiste en observar figuras simples a las que les falta alguna parte (un zorro sin una oreja, un árbol sin sombra) pero Juana no puede encontrar la falta, no puede verla. Le faltan amigos y no la invitan a fiestas. Se aferra a la chica nueva del colegio pero cultiva una relación que dura muy poco. La madre no la escucha y el padre solo aparece mediante llamadas telefónicas cuando hay problemas.

Lo faltante y lo desmembrado, que es característico de la adolescencia, en este mundo se transforma en sanción. Juana tiene que adaptarse y encajar en los modelos de alumna, hija y amiga particular. La búsqueda de su identidad la hace a su manera, de a pedazos. No es inocente que aparezca un primer plano de El animalario universal del profesor Revillord, un libro-álbum en el que con ilustraciones de partes de distintos animales se puede crear uno nuevo.

Sin embargo, no hay una revelación explícita de los objetivos e intenciones de la protagonista. El momento en el que el espectador puede encontrarse más cercano a su psiquis es durante una secuencia onírica en la cual ella escapa de una grotesca mesa familiar al aire libre, repleta de carne cruda y rodeada de personajes que emiten sonidos de animales. Juana corre hacia un acantilado, se resbala y aparece, por primera vez, la figura paterna filmándola a lo lejos, como elemento externo que no acude a sus pedidos de auxilio, solo dirige. Juana grita, pero nadie la ayuda y termina cayendo.

Lo que sí hace Juana es saltarse las reglas y ser rebelde. A veces le sale bien, como cuando le vuelven a hacer el mismo estudio con las figuras incompletas y ya conoce las respuestas, y a veces le sale mal, como cuando en la escuela descubren que robó y rompió una carta que iba dirigida a su ex amiga.

En la escena final de la película Shanly ubica a la protagonista viajando a bordo del auto de su madre, como metáfora de una posible evolución. El desenlace es enigmático. Juana aprehende una lección que le deja su verborrágica maestra particular: disfrutar de los tiempos de ocio para descubrir cuáles son sus pasiones. A Juana todavía le faltan cosas, pero ya sabe cómo fingir, cómo camuflarse y, quizás, cómo buscar su potencia en este lugar.

(Revista Varla N°1: Eclipsadxs - Julio 2020)