Get Back

Sobre The Beatles: Get Back (Peter Jackson, 2021)

Claudio Cordero

12/14/20213 min read

La intención original del director Michael Lindsay-Hogg era filmar un material estrictamente promocional: los Beatles ensayando nuevas canciones con miras a su primera presentación en vivo tras años de reclusión. Lo que registró la cámara (simplemente dejándola correr mientras los Fab Four trabajaban en el estudio) fue un documento de valor cinematográfico, estrenado en salas como Let it be (1970), coincidiendo con la disolución de la banda. Cinco décadas después, Peter Jackson decide darle a Let it be el tratamiento épico de The Lord of the Rings (El Señor de los anillos), con Get Back. La operación consiste, básicamente, en recuperar todas esas horas de metraje filmadas por Linday-Hogg que habían permanecido inéditas hasta la fecha. Si existe un Let it be…naked, este bien podría ser Let it be…expanded. Pero eso no es todo.

El entusiasmo de Jackson por este proyecto se justifica plenamente. Get Back es un lanzamiento esencial para los fans de los Beatles, pero también es una obra artística con valor propio, aunque vengas de otro planeta y nunca hayas oído las canciones de Lennon-McCartney. Eso porque Jackson evita jugar a la nostalgia o mitificar a nadie. Si los Beatles, eran los mejores músicos del planeta o unas estrellas de rock en decadencia, eso queda a la libre interpretación de cada uno. Lo que importa es que estas cuatro personas son, de alguna manera, prisioneros de su propio éxito, de las expectativas que había alrededor de ellos, de la fama, de los recuerdos de épocas más sencillas y felices. Y, sin embargo, el tono es natural.

Una experiencia inmersiva en 2D. Esto es lo más cerca que estaremos de ser íntimos de los Beatles, pero también –para la mayoría de los mortales- de la experiencia de hacer música con tus amigos, de componerla, de expresarse a través de ella. Algunos de los momentos más sentidos de Get Back corresponden, justamente, a los jam, cuando los personajes dejan de lado sus diferencias y recrean las melodías que los unieron. Es un sincero documento sobre las dinámicas internas de un grupo de amigos que se quieren, se admiran, pero ya no desean continuar juntos; prácticamente, una home movie donde la música juega un rol protagónico. Ni más ni menos que la crónica de cuatro individuos talentosos que se reúnen bajo un mismo techo para hacer lo que mejor saben hacer, e intentan alcanzar un objetivo común, cargando a sus espaldas todo tipo de traumas, complejos, adicciones. A pesar de que la cámara está siempre encima de ellos, es un relato sobre grandes pasiones subterráneas, sobre relaciones humanas forjadas en circunstancias extraordinarias, deterioradas por algo tan mundano como el hastío. Incluso los testigos del mítico concierto en la azotea están hastiados de los Beatles (la beatlemania ya era cosa del pasado), hasta que la banda empieza a acoplarse y poco a poco la escena se transforma, la cotidianeidad es alterada, los semblantes tensos se relajan, todo ello gracias a un último esfuerzo, un último recordatorio de lo bien que sonaban juntos.

No puedo dejar de escribir estas líneas sin lamentar que se haya cancelado el plan de convertir Get Back en un largometraje para ser estrenado en cines. Esto lo digo porque, así como está (una miniserie), sólo podrá ser disfrutada por los fans, quizás los únicos con la paciencia de ver cómo se graba un álbum de principio a fin, por más de 8 horas; pero también porque, en varios momentos, no podía dejar de imaginar a una audiencia cautivada, respondiendo emocionalmente a las imágenes y las canciones, lo que habría sido una comunión maravillosa.